Abinader en la ONU pide acción global con Haití
El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, pronunció este 24 de septiembre su discurso ante la Asamblea General de la ONU, donde expuso los principales desafíos globales y las prioridades del país en el escenario internacional. Fue un mensaje cargado de advertencias, pero también de propuestas, en un tono que buscó mover a la acción a una comunidad internacional cada vez más dividida.
La ONU en riesgo de irrelevancia
Abinader señaló que la ONU necesita una transformación profunda para evitar caer en la irrelevancia, respaldando la iniciativa ONU 80. La advertencia no es menor: muchos Estados miembros han coincidido en que la institución atraviesa una crisis de credibilidad, y escuchar esa preocupación desde un país pequeño refuerza la idea de que el malestar no es exclusivo de las potencias.
Liderazgo latinoamericano
En ese mismo marco, afirmó que Latinoamérica y el Caribe deben asumir un rol protagónico en la elección del próximo Secretario General, y sugirió que por primera vez una mujer lidere la organización. La propuesta suena ambiciosa, aunque inevitablemente se topará con los intereses cruzados de las grandes potencias; aun así, colocar a la región en el centro del debate ya es en sí mismo un movimiento estratégico.
Cinco fuerzas que moldean el presente
El mandatario identificó cinco fuerzas que marcan el rumbo del mundo actual: polarización política, proteccionismo comercial, revolución tecnológica, cambio climático y competencia geopolítica. No se trata de un diagnóstico nuevo, pero sí de una advertencia que toca de lleno a economías vulnerables como la dominicana, donde cualquier variación en los mercados globales repercute de inmediato en la vida cotidiana.
Avances y límites en desarrollo sostenible
En materia de desarrollo sostenible, resaltó los avances del país en la reducción de la pobreza y la subalimentación, pero reclamó una reforma del sistema financiero internacional. Los números presentados son positivos, aunque el reto sigue siendo si estos logros podrán sostenerse sin un sistema global que deje de castigar a los países en desarrollo con deudas impagables y financiamiento limitado.
La crisis haitiana como amenaza regional
Uno de los ejes centrales de su intervención fue la crisis haitiana, definida como una amenaza para la paz regional. Reiteró su apoyo a la misión internacional en Haití, pero insistió en que debe convertirse en una fuerza más robusta bajo la dirección de la ONU. La postura reafirma la línea dura del gobierno dominicano: solidaridad, sí, pero siempre con garantías claras de seguridad y sin cargar en solitario con el peso de una crisis que desborda cualquier frontera.
Justicia climática para el Caribe
Finalmente, Abinader hizo un llamado a la justicia climática, denunciando el impacto del sargazo en el Caribe y exigiendo acciones urgentes de cooperación internacional. Su discurso tocó un punto clave: los pequeños estados insulares sufren de manera desproporcionada las consecuencias de un problema global que ellos mismos no han provocado, y que pone en riesgo tanto sus economías como su futuro ambiental.
Una paz que debe decidirse
En su cierre, el presidente dominicano dejó un mensaje de esperanza: la paz debe ser una decisión compartida y no un simple anhelo. Fue quizás la parte más idealista del discurso, pero también la que conecta con la tradición de la ONU como espacio de consenso, aunque hoy ese consenso parezca más difícil que nunca.
Conclusión
El discurso de Luis Abinader en la ONU dejó claro que la República Dominicana quiere hacerse escuchar en el debate internacional. Entre advertencias sobre los riesgos globales y llamados a la acción colectiva, el mandatario presentó al país como un actor comprometido con la paz, el desarrollo sostenible y la justicia climática, mientras al mismo tiempo defendió con firmeza la seguridad nacional frente a la crisis haitiana. Fue un mensaje que combinó realismo y aspiraciones, recordando que los grandes cambios mundiales también afectan, de manera directa, a las naciones más pequeñas.