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Iglesias evangélicas sin control en República Dominicana: ¿un problema en crecimiento?

Iglesias evangélicas sin control en República Dominicana: ¿un problema en crecimiento?

En los últimos años han surgido miles de iglesias evangélicas en todo el país. Muchas funcionan en casas, marquesinas o solares vacíos, sin ningún tipo de control oficial. Cualquiera puede declararse “pastor” y abrir un templo.

¿Qué dice la ley?

  • Existe la Ley 122-05, que obliga a las iglesias a registrarse como asociaciones sin fines de lucro.
  • Ese registro da beneficios, como exención de impuestos, pero también exige presentar informes anuales a la Procuraduría y a Impuestos Internos.
  • El problema: casi nadie cumple. Se estima que 3 de cada 4 iglesias (sobre todo haitianas y dominico-haitianas) funcionan en la informalidad.

Casos que alarman

  • Líderes religiosos en los tribunales: en Santiago, un pastor de edad avanzada enfrentó un proceso judicial por un caso delicado ocurrido dentro de su congregación.
  • Promesas dudosas de “milagros”: algunos autoproclamados pastores han sido señalados por pedir dinero a cambio de supuestas curas o bendiciones.
  • Conflictos con vecinos: en muchos barrios se reportan cultos con música y equipos de sonido que se extienden hasta altas horas, afectando la tranquilidad.
  • Inseguridad en templos improvisados: la falta de control también ha hecho que delincuentes aprovechen para cometer robos en lugares de culto sin protección adecuada.

El papel de la comunidad haitiana y agendas externas

Hoy se estima que existen cientos de templos de haitianos o dominico-haitianos, muchos de ellos sin registro formal.

Sin embargo, no se trata solo de un fenómeno espiritual. Diversas organizaciones haitianas, ONGs internacionales y grupos empresariales vinculados al tema migratorio han utilizado estas congregaciones como plataforma social y de influencia, en ocasiones para promover agendas que van más allá de lo religioso.

Esto plantea un doble reto

  • Para el Estado, que debe garantizar libertad religiosa, pero también vigilar que los templos no se conviertan en instrumentos de proyectos políticos ajenos al interés nacional.
  • Para la comunidad, que debe distinguir entre iglesias genuinas que ofrecen apoyo espiritual y aquellas que responden a intereses externos.

¿Por qué no se regula?

  • El Estado no aplica la ley: la Procuraduría debería llevar un registro, pero no lo actualiza ni sanciona.
  • Poder político de las iglesias: los gobiernos prefieren evitar conflictos con los líderes religiosos.
  • Libertad de culto: la Constitución protege la práctica religiosa, lo que dificulta imponer controles.

¿Qué se puede hacer?

  • Como ciudadanos: denunciar ruidos molestos y abusos, exigir a la Procuraduría y a la DGII que cumplan con la Ley 122-05.
  • Como comunidad: organizarse en los barrios, dialogar con los templos responsables y rechazar los informales que generan desorden.
  • Como sociedad: pedir reglas claras y justas: registro público de iglesias, informes básicos de transparencia y medidas de protección a niños y niñas.

Conclusión

Las iglesias evangélicas cumplen un rol importante en la vida espiritual y comunitaria. Pero la falta de regulación ha permitido que surjan abusos, fraudes y delitos que afectan a todos. Regular no es perseguir la fe: es poner orden, proteger a los vulnerables y garantizar que la religión sea un espacio de esperanza y no de impunidad.

Referencias importantes

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